Nada tiene de especial si os cuento que fui una mujer que se casó por la iglesia en los sesenta. El cuento cambia mucho si indagamos un poco en mi historia y en mi nombre: Jacqueline Charlotte Dufresnoy. Aunque fui mundialmente reconocida por mi nombre artístico, Coccinelle. Este nombre me lo pusieron porque en mis inicios yo llevaba un traje rojo con topos negros, asemejándome así al coleóptero llamado mariquita (cocinellidae).
Nací en París en 1931 y mis padres me pusieron por nombre Jaques Charles Dufresnoy. Pronto sentí que ese nombre no era el que me correspondía, puesto que yo era una mujer. A una edad muy temprana, con apenas quince años, abandoné la escuela y empecé a trabajar como peluquera y a prepararme para ser bailarina, que era lo que realmente quería ser. Y lo conseguí. A los 22 años debuté en Madame Arthur, un mítico cabaret parisino.
A finales de los años cincuenta viajé a Casablanca para ser intervenida por el ginecólogo Georges Burou, que era famoso por realizar operaciones de cambio de sexo, algo inaudito en aquella época. Yo era una vedette francesa y acaparé toda la atención de los medios de comunicación debido a mi belleza (modestia aparte) y a la fama que había logrado adquirir sobre los escenarios. De vuelta en Francia me convertí en la estrella del Carrousel de París y realicé giras con el espectáculo que triunfaron alrededor del mundo. También comencé a grabar discos e hice mis incursiones en el mundillo del cine, trabajando con directores famosos como Berlanga. Me encantaba España y conducir mi deportivo por la Gran Vía de Madrid, libre y risueña, en unos tiempos en los que las mujeres como yo no éramos bien vistas por el régimen de Franco.
Fundé la asociación "Dévenir Femme", cuyo nombre significa "convertirse en mujer", para ayudar a otras personas transexuales. También ayudé a crear el Centro de Ayuda, Investigación e Información para la Transexualidad y la identidad de Género en Francia.
Me dirigí al altar del brazo de mi padre. Blanca y radiante iba la novia, convirtiéndome así en la primera mujer transexual casada con el beneplácito de la iglesia, en una boda que contó con la bendición del Papa Juan XXIII. Este acontecimiento resultaría insólito aún a día de hoy. Ya era legalmente una mujer a todos los efectos y contaba con el respaldo de las grandes esferas. El enlace estuvo lleno de expectación y fui acompañada por numerosos admiradores, compañeras, amigas y demás. Sin que faltaran también mis detractores, que en la puerta de la iglesia se agolpaban para colmarme de insultos.
En 1963 me presenté en el Olympia de París con el espectáculo titulado "Recherche la femme". Poco a poco, me había convertido en una de las artistas más destacadas de toda Francia y mi fama traspasó fronteras. A partir de la década de los 70 realicé giras por Europa y Latinoamérica. En 1978 me instalé en Berlín, donde me convertí en la figura estelar del cabaret Chez Nous. En 1982 me fui a Argentina, donde trabajé en televisión y en espectáculos de cabaret. En 1986, cuarenta años después de haber debutado allí, volví como estrella al Madame Arthur en París.
En total me casé tres veces a lo largo de mi vida, que finalizó en 2006 a consecuencia de un derrame cerebral. Fui objeto de numerosos homenajes y reconocimientos en vida por mi labor y mi lucha por los derechos de las personas transexuales.
El 18 de mayo de 2017 se inauguraba el Paseo de Coccinelle, en París. Así me convertí yo, Jacqueline Charlotte Dufresnoy, en la primera mujer transexual de Europa con una calle a mi nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario